Relato de Experiencias

Lila

Autor: Ana Isabel Salazar Gámez

“Sabemos lo que somos pero no sabemos lo qué podemos llegar a ser”

William Shakespeare

En la lucha continuada por alcanzar un día más, tratando siempre de llegar a tiempo con una nueva prenda que luce con orgullo gracias a llevar puesto el conjuro de los años qué le permitieron adquirir un nuevo significado en la categoría de ser ella misma al entrar con soltura en ese tiempo diferente que da la experiencia, se permitió observar esas grietas dibujadas en su cara, producto inefable de la edad con una mirada cansada y detrás de aquellos espejuelos colgaban sus ojeras.

Lila se detiene frente al espejo contempla su imagen con aquél vestido morado, con lunares blancos, una enagua con pliegues para disimular un poco el vientre abultado.

Empezó por reinventarse, cubrió las canas con rayitos de color, con un tinte rubio cenizo qué de acuerdo a su peinador iba bien con él color de su piel junto con aquél motor invisible qué le ofreció el Ángel de la libertad.

Ayudándole a caminar sin muletas, permitiéndose de nuevo profetizar sueños los cuáles, iban y venían por el laberinto de su mente que no siempre fueron buenos, porque las compañías no siempre van en línea recta y sin reprimirse entendió al abrir los cajones estructurados de una nueva visión modificada por sus recuerdos clasificados en el archivo de sus afectos y en un profundo viaje interior comprende cómo llegar a esos sitios mentales en dónde con voz desconocida se escuchó decir

Mi madre ya no es mi madre, mi padre ya no es mi padre, mi esposo ya no es mi esposo, mi casa ya no es mi casa, mis hijos ya no son mis hijos.

Y como sus respuestas, ella fue cambiando su rutina por una comedida agenda social y con un nueva aptitud, se inscribió para tomar diferentes cursos qué ofrecía la biblioteca de desamparados

Ella decreto qué su espacio de acuerdo a la existencia qué llevaría no sería fragmentada, compro un tiquete ida y vuelta para viajar a otro país y de regresó compraba de vez en cuándo una entrada para asistir al teatro, iba al club dos veces por semana y disfrutaba las comodidades que se le ofrecían y así de pronto su vida se reinterpreta, siente que su nueva personalidad fue la reinvención de el proceso de el fracaso de su relación anterior y al recuperar su fuerza inicia nuevas amistades, nuevos compromisos y hasta un pretendiente que la mira con ojos de melón y de pronto un giro inesperado sin que ella eligiera una noticia la paralizó el Covid 19 era un virus que estaba cómo un flagelo para la humanidad las víctimas se hacían presente en los noticieros un suceso qué empezó por encender las alarmas en el mundo entero y la muerte en peso a esparcir las cenizas qué iba dejando las marcas al caminar por toda la tierra dibujando en el suelo sus huellas que se llenaron con las ausencias y se encarnaban en las lápidas cómo manteles blancos en los cementerios y como un tejido hecho con carbones negros las estrellas cubren con un sello mortal las bolsas negras que no pueden ser ignoradas no son números son seres humanos que han perdido la batalla y que a sus familias aisladas que se sienten cómo mosaicos rotos por el llanto de las pérdidas humanas con sorpresa dejó caer en la alforja de mi alma las cartas que me convierten en una gitana de mi propia suerte y dándole la vuelta al Sol una vez más declaro para sí una soledad vaticinada.

Y por este nuevo año las familias aprendimos a vivir aisladas en una burbuja sin mezclamos o recibir personas que no sean del nuestro núcleo familiar.

Lila salió de compras a las siete de la mañana cubrió su rostro con una mascarilla y una careta para reducir las probabilidades del contagio y al regresar a la casa empieza el ritual de quitarse los zapatos, poner la ropa en la lavadora, bañarse, desinfectar objetos, como llaves celulares, dinero, cartera, celular, la limpieza de los pisos, estas acciones le llevaron a pensar con un suspiro de derrota, de esos que tiene el alma registrado cuando estamos frente al rostro de lo que es injusto, tantos años de sacrificio, tanto trabajo no remunerado donde todas estas labores y el cuidado de sus hijos le fueron asignadas en su totalidad ella mira el espejo.

Bajo las circunstancias el futuro se ve incierto y así los recordatorios de las muertes de todos los días transmitidas por el gobierno y el personal de salud el ministro Daniel Salas recordando a los periodistas que detrás de cada muerte existe una historia de dolor para las familias que sufren “no son solamente números” le escucho decir mientras piensa en las personas hospitalizadas y el posible colapso del sistema de salud que dejaría a tantos adultos mayores y personas con riesgos condenadas, con tanto uso de mascarilla es imposible respirar bien que libertad existe en tener nuestras bocas cerradas el mundo se pone serio y malhumorado así se empieza a escuchar el dolor que vivimos, mientras no exista una vacuna, viviremos en el absurdo y ese vacío, donde el concepto de lo normal se ha perdido y sólo se puede soñar en convertir nuestro hogar en un convento para vivir de la mejor manera posible y así Lila decide convertir su casa en un retiro, con una oración en la boca, diciendo un padre nuestro ella baja las persianas de sus ventanas cierra la puerta de su casa, cancela su nueva vida social esa que le hacía tanta ilusión e ingresa por su propia voluntad en el claustro familiar.

cierre de obras