Dino y el zancudo rescatista
Autor: Edgar Chavarría Solano
Un pequeño dinosaurio perdido en un jardín, sin brújula, sin mapas, no sabía a dónde ir.
Buscó a la Cruz del Norte mas no estaba por ahí.
Buscó a la Cruz del Sur pero no la vio salir.
Extraviado entre las flores rompió de pronto a llorar lagrimitas de colores, lagrimitas de cristal.
Vino entonces desde el cielo un zancudo verde mar con la insignia de la Cruz Roja bien bordada en su gabán.
-Ya no llores, bueno mío, le decía con amor; -¿tienes hambre, tienes frío? -No, señor zancudo, sólo quiero regresar.
-Pues bien, Dino querido, no hay tiempo que perder; si obedeces lo que digo a tu casa llegarás en un solo santiamén.
-Diga pues, señor Zancudo, estoy presto a obedecer.
-Date vuelta.
-¿Panza arriba?
-¡Noooo... Qué cosas!
-Solo gira, gira, sin cambiarte de lugar.
No fue fácil, mas sí pudo poco a poco y con paciencia darse vuelta ¡y qué sorpresa!: justo ahí, en frente suyo, vio su casa, su balón, su tambor, su tobogán y apoyada en la pared, se reía a todo dar Doña Dina, su mamá.
-Señor Zancudo, mil gracias-, le quiso agradecer, pero el zancudo rescatista ya volaba a su cuartel.