La felicidad
Autora: María Ulate Rodríguez
El gato Roberto, tan guapo y osado, amaneció triste y malhumorado. En toda la noche no pudo dormir pensando en su amada y linda Beatriz.
No llegó a la cita como habían planeado. ¿Ya no lo quería? ¿Qué había pasado? ¿Quién mayor tristeza tendría en su vida? Cuando en eso oyó a alguien que decía:
¡Auxilio! ¡Socorro! ¡Una ambulancia! ¡A Tita Manuela le duele la panza! Roberto entonces olvidó su pena y corrió a auxiliar a doña Manuela.
Consiguió ambulancia y hasta al hospital llevó a la gatita que iba muy mal. El doctor, amable, le dio de consejo: “Nunca más se coma ratones ya viejos,
los huesos son duros y el rabo ya es tieso, en cambio sus dientes no están para eso.” La pobre Manuela con suero en la vena, le prometió al doctor cuidarse en la cena.
Y volvió a su casa, ya restablecida y con don Roberto muy agradecida. Este, admirado, notó con alegría que ninguna pena en él ya existía.
¿Qué me ha ocurrido? Pensó para sí. ¿Por qué la tristeza ya no mora en mí? Y recordó una frase de su abuelo Abel: “La felicidad llega al hacer el bien”
“Esta carta le envía mi tía Beatriz” le dijo un gatito de colita gris. Y esa misma noche, con el lucero de aliado, una romántica cita hubo en el tejado.