Desarrollando nuevas habilidades como persona mayor emprendedora
Autora: Elizabeth Vargas Ávalos
Hace 20 años que emprendí mi Vivero.
Con cuatro hijos cuyas carreras estaban inconclusas, llena de ilusiones porque soñaba con ser emprendedora, después de muchos años de haber sido una persona asalariada; con la ayuda de mi esposo y de mi hijo menor Juan Elías, comencé a trabajar hasta forjar el sueño que tenía.
Al comenzar no teníamos experiencia, por lo que nos matriculamos a estudiar en el INA a llevar cursos de jardinería y abonos orgánicos; los que nos dieron la base para empezar a trabajar responsablemente en dicha rama.
Comenzamos ofreciendo nuestros servicios de jardinería a domicilio, luego conseguimos un lote de ciento ochenta metros de terreno en la Uruca donde instalamos nuestro primer Vivero. ¡Era pequeño! Ellas con 12 años se esforzó por atenderlo mientras que mi esposo y yo salíamos a trabajar en los jardines de nuestros clientes.
La primera persona que nos contrató fue una hermana que hasta me regaló una máquina orilladora que tenía.
Por unos años Elías nos ayudó en el Vivero luego lo obligamos a ir al Colegio porque él quería dedicarse al trabajo.
En diciembre de 1999, nos visitó don Mario González, administrador del Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes y nos solicitó le limpiáramos los jardines de la antigua FANAL en San José cede de dicho Ministerio, ya que allí se efectuaría el sorteo de la lotería nacional navideña de ese año y les urgía les realizáramos el trabajo.
Hallamos gran acogida en ese Ministerio y lo que más les impactaba era verme como mujer trabajando en los jardines, tanto que periodistas de Canal 7 me hicieron un reportaje en ese lugar. Allí trabajamos por 10 años.
También desde el principio nos contrató el Instituto de Desarrollo e Inteligencia donde trabajamos hasta la fecha.
Por varios años atendimos la elaboración de jardines en Guanacaste a la vez que nos contrataron en el Castillo Country Club donde laboramos por 4 años.
El nombre del Vivero “Viveros Holanda” obedece al entusiasmo que me provocó la belleza de ese país que de frontera a frontera es un precioso jardín y puse su nombre “Viveros” en plural porque aún no he cumplido la meta de multiplicarnos en ese campo, aunque a la fecha casi lo logramos.
Cumplí mis 50 años, mis 60 años y ahora tengo 66, ya estoy pensionada por la CCSS desde el 2018 pero muy entusiasta en continuar con el desarrollo de esta empresa.
Juan Elías, nuestro fiel compañero en este emprendedurismo, hoy tiene 32 años; estudio y me ayudo siempre es Lic. En Administración de Empresas y aplica sus conocimientos al Vivero con gran éxito.
A esta fecha, hace ya varios años la prestigiosa compañía Price Smart de Costa Rica se interesó en nuestros productos y nos abrió las puertas para colocar en sus 8 almacenes plantas de excelente calidad con el beneplácito de sus socios.
Estoy muy convencida, que los seres humanos podemos llegar a donde nos propongamos emprendiendo nuestra tarea con esfuerzo y dedicación. Al principio contaba solo con la asistencia de mis hijos, principalmente Elías que se quedó conmigo y económicamente de mi hija menor que me prestaba dinero para compra de materiales, al igual que algunos viveristas que confiaban en cederme pequeños créditos mientras yo desarrollaba los trabajos.
Este es mi país de oportunidades, no para que nos regalen nada, sino para financiar al emprendedor. Ya por dos años hemos sido beneficiados con préstamos Pymes de parte del Banco Nacional de Costa Rica con lo que logramos levantar la infraestructura de nuestro actual Vivero en San Pablo de Heredia donde tenemos un local alquilado de 1200 metros desde hace 8 años y extendernos nuestras metas ampliamente.
El sistema de crédito Pyme nos permite prosperar a los emprendedores porque al pagar el interés al capital es muy favorable y las cuotas casi todas van a cancelar el préstamo.
Hace varios años incursionamos en la comercialización de cactus y suculentas con increíbles resultados.
No hay límite de edad para emprender. A mis 66 años me dedico a escribir, tengo más de 25 poesías que pretendo publicar.
¡Querer es emprender, emprender es poder y poder es crecer! Gracias a Dios por el emprendedurismo y por el apoyo que encontramos en quienes creen en nuestro esfuerzo.