Relato de Experiencias

Desarrollando nuevas habilidades como persona mayor emprendedora

Autor: Rodrigo Rojas Vargas

Entendiendo el verdadero significado de “emprendedora” que no es más que la acción de estar dispuesto y de ser afanoso, relato la experiencia de vida que no es más que un acontecimiento que nace de un recorrido por un camino a veces terso y lleno de una escenografía pintoresca e inconmensurable, misma que me extasía, y otras veces por terrenos escarpados y llenos de obstáculos y acantilados profundos.

Al depositar en el vagón número sesenta y siete de mi existencia terrenal, misma que considero la etapa más productiva de la vida, y después de haber consumado algunos logros que llenaron de satisfacción mi corazón y que hincharon mi pecho de alegría, me proyecto con nuevos bríos, pasión y vocación por emprendimientos muy especiales en los campos exclusivamente al servicio social de la comunidad que tanto amo.

La experiencia vivida me ha permitido tener algunas pinceladas de conocimientos quizá fundamentales respecto de la herramienta tecnológica, misma que poco a poco he ido depurando de acuerdo a las necesidades y exigencias, aspecto este, que día a día se renueva, se modifica, se mejora. Cambia, toda cambia, lo que hoy es moderno, mañana ya está añejo.

El primer emprendimiento lo he destinado al servicio hacia una cooperativa de ahorro y crédito rural, desde donde como miembro del consejo de administración y junto a otros compañeros, (trabajo en equipo) generamos ideas, proyectos, programas, alternativas de crédito enfocado al desarrollo y producción de sectores como la agricultura, ganadería, pequeña industria, vivienda, servicios, consumo y demás actividades en las que concierne al cantón donde resido y que tienen que ver con la actividad económica.

Nos fondeamos a través de los recursos que se captan del ahorro de los asociados buscando siempre un porcentaje de rentabilidad apropiado, mismo que al final de cada período; un porcentaje de él se capitaliza con fin de darle mayor músculo a la cooperativa y el resto se distribuye equitativamente entre sus asociados, tomando en cuenta dos factores: el monto del ahorro y el uso del crédito individual.

Este emprendimiento me ha permitido actualizarme en aspectos administrativos, manejo de presupuestos, planes de trabajo y alta tecnología, mismos que han servido de cátedra en mi vida familiar y de proyección social. Todo ello ha enriquecido mis competencias.

El segundo emprendimiento consiste en estar inmiscuido junto con otras personas en una junta administrativa de un colegio académico tecnológico de una zona rural, siendo la matrícula actual de cuatrocientos estudiantes.

Este servicio totalmente ah honoren representa para mi otra gran satisfacción, de poder como ciudadano común y corriente, brindar apoyo a una institución dependiente del Ministerio de Educación Pública de mi país.

Ello representa administrar y distribuir recursos de un manejo muy delicado y minucioso y que son sagrados, pues provienen del erario público.

Para poder ocupar este cargo, el colegio presentó a nivel de la Municipalidad una terna de posibles personas que pudieran conformar la junta, el ente municipal finalmente es quien escoge, elige y juramenta por un período de tiempo específico. Mi gran satisfacción es que fui escogido en forma democrática.

Este emprendimiento me ha permitido juntamente con otras personas, concretar construcciones millonarias que hoy sirven de casa de enseñanza para beneficio de los estudiantes, asimismo, vamos tras el objetivo de construir un moderno y amplio gimnasio, proyecto que ya se encuentra en el departamento de contrataciones de la Dirección de Infraestructura y Equipamiento (DIIE) y que se convertirá en uno de los anhelos más grandes de mi existencia.

Otro emprendimiento lo es, asesorar administrativamente a una Asociación de Hogar de Ancianos de mi comunidad, misma que atiende a cincuenta y cuatro adultos mayores, un noventa por ciento de ellos rescatados de un ambiente de pobreza extrema, abandono y riesgo social. Este programa los denominamos “institucionalización”, o sea, permanecen en el centro durante las veinticuatro horas del día, de los trescientos sesenta y cinco días del año.

Ahí se les brinda asistencia en: aspectos nutricionales, alimentación (seis tiempos de comida por día) apoyo psicológico y acompañamiento en el duelo, terapia física, terapia ocupacional, aspectos médicos atendidos por tres enfermeros con el apoyo de un médico general, aspectos religiosos, recreativos, celebraciones y demás.

El otro programa es denominado “red de atención progresiva para el cuidado integral de la persona adulta mayor de mi cantón”, ahí se les brinda el soporte a más de cien adultos mayores en estado de pobreza extrema, eso sí, directamente en sus casitas de habitación.

Existen quince tipos de beneficios, mismos que al ser otorgados llevan el sello de un profesional en trabajo social y psicología y son aprobados por un comité de apoyo al que honro en coordinar.

Como lo he relatado en los anteriores emprendimientos, todo lo que hacemos es fundamentado en el “trabajo en equipo” donde no existen individualidades sino consensos.

La satisfacción más grande de este emprendimiento es que es a nivel de voluntariado, sin más que el aporte del tiempo, ideas, proyectos, planes de trabajo, presupuestos, control interno y demás aspectos que se deben tener en cuenta cuando se administran y distribuyen recursos públicos, aspecto que es de una enorme responsabilidad, orden, eficiencia y eficacia.

Los subsidios que se brindan son los siguientes: alimentación, artículos de uso personal e higiene, medicamentos e implementos de salud, atención social en salud integral, productos de apoyo o ayudas técnicas, equipamiento de casa, alquiler de vivienda, servicios básicos, municipales y trámites migratorios, familias solidarias, servicios básicos de atención en el domicilio y servicios para la atención y cuidado especializado, hogares comunitarios, transporte y combustible, promoción y prevención de la salud, institucionalización, mejoras habitacionales y gastos operativos.

Otro emprendimiento que ejecuto y me apasiona, se refiere a un proyecto de cortos televisivos en un canal propiedad de una cooperativa de electrificación rural de mi pueblo, mismos que consisten en mensajes positivos y alentadores que brindo y que cubre el área de cobertura de la cooperativa, mismos que no pasan de tres minutos de duración. Se proyecta uno por semana.

En ellos he abordado tema como: el amor, la solidaridad, fortalecimiento de las instituciones locales, resaltar la admiración y el cuido de nuestro cantón, los sueños convertidos en realidad, la espiritualidad, el civismo, la importancia del agua, el insigne agricultor, tiempos de vida, líderes del cantón, el desarrollo comunal, reacción al cambio, triunfar sin peligro es vencer sin gloria, los nietos, la pobreza, reseña histórica de mi cantón, entre otros.

El último emprendimiento que abordo está relacionado con el turismo rural a través de una pequeña empresa de la cual formo parte como miembro de la junta directiva, que, junto a un grupo de estimados amigos, hemos diseñado alternativas de hospedaje junto a un salón para eventos especiales.

Estas instalaciones atraen turistas nacionales y extranjeros que llegan buscando paz, tranquilidad, meditación y relación íntima con la naturaleza y el bello paisaje de estas tierras altas de mi cantón, llenas de bosques, serranías, agriculturas y repastos que enriquecen el ambiente donde sobresale el ganado de alta genética.

Después de haber satisfecho durante el recorrido de mi vida aspectos materiales, familiares, profesionales, de índole espiritual, y observar con gran satisfacción que mis hijos, lograran convertirse en insignes profesionales en diferentes campos del saber, todo ello gracias al esfuerzo conjunto con mi compañera de bodas, y una vez cumplida la meta y correr el velo para convertirme en un jubilado de mi trabajo original relacionado con la banca estatal, surgen nuevos retos, nuevos objetivos, nuevas metas por alcanzar, la vida no se acaba, continúa y sigue siendo tan activa como en mis años mozos.

Mientras el SER SUPREMO me dote de salud y mi mente esté lúcida y permite generar ideas innovadoras y de bien social, ahí estaré presente.

Y es que llegó el momento de sembrar. Es tiempo de sembrar. Y el tiempo de sembrar no es tiempo de paños tibios. No es tiempo de dudas. No es tiempo de mirar hacia atrás. No es tiempo de comparar. El tiempo de sembrar no es tiempo de pasividad ni de vagancia. El tiempo de sembrar no es tiempo para el miedo ni la timidez. El tiempo de sembrar no es tiempo de criticar. El tiempo de sembrar no es tiempo de prisas, no es tiempo de desesperos e impaciencias. El tiempo de sembrar es tener nuestras metas claras. El tiempo de sembrar es tiempo de establecer nuestra visión y propósitos y llevarlos a cumplimiento con la inspiración Divina. El tiempo de tiempo de sembrar es estar claros de las consecuencias. El tiempo de sembrar es estar conscientes de los recursos existentes y detectar el mejor tiempo para comenzar el camino hacia la meta.

En esta edad adulta deseo ser río, para que sus aguas discurran plácidamente hasta el mar como su objetivo señero, y no laguna estancada y mal oliente donde el agua se fermenta y contamina.

Añoro ser lluvia que humedece los campos de mi amada tierra donde germina la semilla, haciéndolos productivos; en lugar de ver llover pasivamente desde la ventana que está junto al balcón de mi vieja morada.

cierre de obras