Relato de Experiencias

Mi experiencia

Autora: Loreto Eulalia Pérez Quesada

Amanecí el 17 de Setiembre del año 1998, desperté con la claridad del día, miré el reloj, ya era la hora de marchar, me despedí de mi madre sin saber que sería la última vez que la vería, tomé el carro que me llevaría hasta el aeropuerto, en el camino, mi hermano, mis sobrinas, mi pueblo, mi gente, ¿volvería a verlos? me preguntaba en silencio, no sé, ese era el precio, qué caro.

Viajé durante casi 4 horas; al final tomé el avión, desde arriba vi por última vez la tierra que me vio nacer, ¿cuántas horas transcurrieron?, no recuerdo, pero si recuerdo que a mi llegada llovía torrencialmente.

Llegué, pisé tierra pero no era la mía, me aguardaba mi hija, respiré profundo, ¿qué me esperaba?, no sé, lo que si sabía que encontraría la libertad tan ansiada.

Ya instalada, mi hija me trajo una computadora, le pregunté, ¿qué es eso?, mi hija me explicó, en mi país nunca lo había visto, Internet, Facebook, Skype, palabras nuevas, me pregunté ¿de dónde vengo?, con tres títulos, Maestría en Primaria, Profesora de Español de nivel medio y Licenciada en Historia y era “analfabeta” en tecnología de la comunicación.

Junto a eso me incorporé a un club de Adultos Mayores donde se impartían conocimientos, se abría ante mí un mundo nuevo, retomé mi profesión y me motivé a estudiar de nuevo, ahora, en el manejo de la computación.

Para mí la computación significó y significa una ventana al mundo, pude contactar con mis compañeras de trabajo, con mis compañeras de estudio, con los compañeros de mis hijos, con mis vecinos, con mi familia que como yo habían tomado el camino del exilio, y que se encontraban en Estados Unidos, España, Portugal, Italia, Chile, Argentina, entre otros. Pude de nuevo reencontrarme con mi vida pasada y traerla al presente, recordar viejos tiempos, y cuál fue mi sorpresa que pude ver a mi hijo en tiempo real después de tantos años a través de Skype, algo pensado por el hombre pero hecho realidad, gracias al avance de la tecnología.

Las redes sociales representan para mí y para millones de personas que se encuentran en mí mismo status migratorio, la ventana a lo desconocido, la libertad de comunicar nuestros pensamientos libremente, de comentar, de opinar acerca de cualquier tema, de hacer nuevas amistades que aunque virtuales forman parte ya de nuestras vidas.

Google, representó y representaba para mí una fuente de información, he descubierto a través de este buscador conocimientos que me fueron dados en formas distorsionada, ahora, libre de influencias políticas, puedo darme respuesta a muchos fenómenos que aquejan a nuestras sociedades, me ha dado un panorama amplio del mundo en que vivimos y como esos fenómenos influyen negativa o positivamente en nuestras vidas y en nuestras formas de pensar.

Tuve por primera vez a mi alcance otro de los adelantos tecnológicos en la comunicación, el celular, que nos da la posibilidad de mantenernos en contacto permanente con nuestros familiares y amigos en cualquier parte del mundo, como lo es la aplicación Whatsapp en forma gratuita.

Estos y demás adelantos tecnológicos nos llevan a comprender más los males que aquejan al mundo y la búsqueda más adecuada para solucionarlo.

La tecnología abre un abanico de oportunidades no solo a la ciencia, sino a los medios de comunicaciones que nos entrelazan con otras sociedades, otras culturas y nos motivan a adentrarnos en otras áreas del conocimiento.

Con los avances tecnológicos en la comunicación me siento feliz, me siento realizada, me siento libre que es el derecho fundamental de todo ser humano de opinar, de comentar, de pensar y dar a conocer ese pensamiento a través de la palabra hablada y/o escrita sin intervención de poderes políticos.

Doy gracias a este país, a la Asociación Gerontológico Costarricense (AGECO), que motivó en mí los deseos de enfrentarme a un mundo desconocido para mí y retomar la defensa de los Derechos Humanos en las Personas Adultas Mayores y sobre todo gracias a Dios que es mi soporte espiritual para enfrentar los retos que la vida que nos pone adelante.

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