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…y me fui de casa

Autor: Alberto Díaz
País de origen: Argentina

Él siempre me regaña, porque el botón estaba mal cosido y se salió, porque contesto, porque no contesto, porque explotó el enchufe cuando lo arreglé, porque me hice unos pantalones cortos con los tejanos nuevos, siempre me está regañando. Por eso me gusta que se vaya a navegar, para eso estudió, que se vaya a navegar y nos deje tranquilos a mamá y a mí.

Si no está, mamá me baña y me pone talco; pero él no quiere. Dice que ya estoy crecidito y a mí me da mucha rabia cuando tengo que bañarme solo porque él está en casa y no la deja a mamá. Que se vaya al buque, así mamá me sigue contando cuentos antes de dormirme y puedo dejar la luz encendida para ver el coche con control remoto que me trajo Papá Noel y que anda súper-rápido; y puedo dormir con ella y rascarle la espalda cuando le pica y me puede hacer cosquillas en la panza.

Siempre me regaña y dice que soy grande y que tengo que portarme bien y que vivo rompiendo cosas y que soy un caprichoso con las comidas porque me gustan las patatas fritas y las milanesas. Le pido a mamá pero ella dice que a él le sientan mal. Yo qué culpa tengo. Y me quedo sin comer comidas ricas y a mí no me gusta esa porquería de cebolla y el pasto con que hacen las ensaladas y el agua sucia que quema y que mamá llama caldo.

Apaga la luz, un ratito más que estoy juntando los juguetes, apaga la luz o me levanto, y yo no quiero que se levante, ¿para qué?, si no quiero verlo, y apago la luz para que no se levante. Y no me puedo dormir porque el reloj de la sala, ese de madera con muchas vueltas y que era del abuelo que no conocí, me tiene rabia y viene al lado de mi cama y me mete los tictac dentro de los oídos y me duelen, y le aviso a mamá que me duelen, y él cállate y duerme, y yo que me duelen mucho le digo, y él me grita como le grita a Lumpi, ¡CÁLLATE O COBRAS!, y después la que hace ruido es la cama de mamá y ella se queja de los ruidos que hace y así el único que duerme es él.

Un día se enfadó porque quise aprender; quise aprender qué había dentro de la cámara fotográfica. Y apenas si hice fuerza con el destornillador grandote y seguro que estaba rota porque adentro no había ninguna foto, revisé todo el rollo y estoy seguro de que no había ninguna y después la guardé en el mismo lugar y no sé cómo se dio cuenta.

Cuando él está navegando estoy súper-contento porque juego con mi madre todo el día, le cuento lo que aprendí con la “seño”, que me peleé con Marcos, y me escucha… ¡siempre me escucha! Si está en casa es un lío, porque viene, le da besitos, la distrae y me dice ¿ah, sí?, ¡qué interesante!, ¿por qué no te vas a jugar a la pelota?

Es horrible cuando salen y me dejan con los abuelos porque la abuela me babea todo y me da besos con olor a cebolla, esa porquería. Y el abuelo me da coscorrones cuando me aburro y quiero jugar con él o pongo los dibujos de la tele y él pone el telediario. Tampoco me gusta cuando van al cine o a bailar, viene la gorda a cuidarme, pone la televisión y me come todos los caramelos.

Esto no puede ser, elige, o él o yo. Y mamá se rió, no me tomó en serio, ¡cómo cambia mamá cuando está él!, y yo le dije que me iba a ir de casa porque no me quería y ella se rió de nuevo y yo sabía que iba a sufrir mucho cuando yo la dejara.

Y preparé mi mochila y dos bolsas con todas mis cosas. Yo creí que mamá se iba a poner a llorar y me iba a pedir que me quedara y la perdonara, pero no dijo nada, él no habló, se reía, claro, la iba a tener para él solo, a él qué le importaba, estaba contento. Al final no quería irme, esperaba que mamá se asustara y me pidiera que me quedara, pero no dijo ni pío.

Esa noche me fui para siempre de mi casa. Esta mañana los miraba de lejos para ver si mi madre estaba preocupada o arrepentida, pero la traidora estaba sonriente y se paseaba de la mano de él. Pero yo sé que mamá va a comprender que no puede vivir sin mí, vendrá corriendo a buscarme y llorando me pedirá que vuelva. No puede haberse olvidado de cómo nos divertíamos cuando él navegaba, voy a seguir esperando, no puede ser que ella tampoco me quiera. No sé qué hacer, quiero que mi madre venga a buscarme, pero no viene; y él está preparando una paella, que es la comida que más me gusta, y hasta aquí llega el olorcito y creo que me vio y me mira de reojo y se ríe de mí y a mí me da mucha rabia. Pero no quiero que se dé cuenta que tengo mucha hambre porque esta mañana no tomé la leche y que estoy muerto de sueño porque en la tienda que armé en el patio de mi casa no pude dormir, oía ruidos raros, Lumpi ladraba y el colchón de mi cama es más blandito.

Con mucho jugo, una paella para mojar el pan, le voy a pedir a papá.

Y los voy a perdonar.

Cierre de la obra