Confesiones
Autora: Jeannette Soto Segura
Con ansias las esperaba, en especial a aquella que no veía desde hacía tiempo.
– Rosita, ¡qué feliz estoy de verte!
Y entre abrazos se fundieron todos los años de ausencia. Las unían —con un lazo invisible— los juegos compartidos en la infancia. Durante el café, hilvanaron sus vidas entrejiéndolas con los hilos frescos del presente.
– ¿Te acordás?, cuando tía Ofelia gritaba: ¡Miguel de Jesússsss!
¡Venga ya!
En medio de risas, tenues surcos revelaban la belleza tallada en esos más de trescientos años ahí acumulados.
– Cuando jugábamos en la calle, ¡cómo disfrutábamos!
Continuaron conversando por horas como en una danza de evocación: a ratos, traían a los vivos y, a ratos, a los muertos, uniendo recuerdos que desataban carcajadas.
La tarde languidecía. De pronto, el tema de conversación dio un giro.
– ¡Teníamos que andar zafándonos de ellos!, replicó una.
– A mí, tío Fabio —una vez— me ofreció una peseta. Quería ver mis calzones. Tendría yo… seis años.
– Con tío Julio… yo tenía que quitarme. Siempre quería besarme en la boca. ¡Me daba un asco…!
– Yo, con tío Verny. ¡Ay, no! ¡Por eso le creí a Julia cuando contó aquello!
A través del ventanal, el cielo —amarillento— salpicaba los rostros de las lobas.
– ¡Tíos machistas y abusadores!… ¡Y un abuelo sátiro!, sentenció la mayor de las primas en medio de la quietud que reinaba. La sala se inundó con silencios a gritos. De la esquina, tronó la voz de Rosita:
– ¡Mi abuelo abusó de mí!
Transcurrieron segundos que parecieron siglos.
– Si abusó de vos, seguro también de mí. No lo recuerdo, pero Yeny cuenta que nos hacía cosas…
Se respiraba un aire denso, cargado de confusiones, vergüenzas y rabias. La atmósfera no se había despejado del todo cuando Violeta intervino:
– ¡Esto no se lo he dicho a nadie, jamás! ¡A nadie! Abuelo también abusó de mí.
En ese instante, un celaje rosáceo pintó la habitación con tonos suaves. Entre lágrimas, se abrazaron las cinco como si sus abrazos las pudieran sanar.
A la distancia, un ave solitaria surcó los cielos