Mi columpio
Autor: Mario Díaz Corrales
Hoy volví al parque aquel.
Me senté en el columpio,un impulso tímido
y comencé a mecerme.
El viento limpiaba mi rostro
ya cansado del tiempo.
Mis pies volaban,
y mis manos gastadas,
se aferraban a las cadenas
como el óxido al hierro.
Abajo se detenía el mundo.
Arriba se escapaban los recuerdos
quedando esparcidos en el aire.
Yo trataba de agarrarlos y…
Tome uno entre mi boca,
era la grata evocación de aquel beso.
Otro recuerdo se pego a mis ojos,
entonces vi tu piel desnuda seduciéndome.
De pronto una remembranza atrapo mis oídos,
pude escuchar de nuevo a nuestros hijos
Jugueteando por la casa, riendo, llorando.
Y me reí como un loco en el columpio de la vida.
Hasta que mis pies ya no tuvieron fuerzas,
poco a poco fui perdiendo la energía.
Sintiendo como mi columpio se detenía
lentamente, muy lentamente.
No pude contener las lágrimas
melancólicas de la existencia.
Hasta que percibí tus manos en mi espalda,
que suavemente me mecían.
Entonces te hice un campo al lado mío
y aquí estamos meciéndonos,
hasta que se nos acaben las fuerzas…
Y tengamos que bajarnos de esta vida.