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Viaje de retorno

Autor: José Luis Obando Fuentes

El homus se levanta con algarabía
para una nueva caminata;
mueve horizontes de luz -avanza-

y se acuesta al anochecer en el barro…
Mientras camina, relucen diamantes
en los pasos abiertos bajo el sol…
Su búsqueda de claridades libera
remolinos en sus pies;
es un viaje que tarda desde el clarear
hasta la oscuridad,
un recorrido total por el instante.
Se desprenden destellos en los viajes

y alcanzan la trascendencia del arco iris;
en los ojos reluctantes del oro,

en el pétalo ardiente, en las horas consteladas,
en las bienvenidas inocentes de arrebol,
hay viajeros haciéndose luz

cuando la noche recoge las almas y la mano
se extiende ganchuda sobre planetas y tejados …

En su andar, el homus se convierte
en guerrero del camino,
ama a las sirenas,
persigue sus gigantes,
se fatiga…

Y entonces los destellos se hacen cenizas;
el guerrero se hace polvo

y se entrega silencioso al retorno.
La tarde ya no está tibia en las laderas

emancipadas de la piel.
La risa ya no es cercana bajo el sol.
Solamente nos conminan laderas plateadas,
valles pertinentes, moradas, aposentos, sitios del retorno,
cuerpos antiguos sembrados para el hábito final,

sedimentos contumaces.
¡Cómo clamar en el gélido desierto
de estos días nevados desde antaño!

Cómo clamar:
cansado fue mi péndulo de levantar auroras
entre soles de algarabías, consejos inauditos,

silenciosas nieblas de otro aliento.
¡Cómo llamar a donde fueron clausurados los amaneceres;

donde ya no vienen tibias las mañanas
con sus frentes enhiestas y doradas,
diademas prestas al calor del contacto!

No tengo el color de los ojos
en las cuencas serenas del ensueño.

Si clamare
aun con liviandad de golondrina,
las voces de los silencios responderán

por entre edades despiertas
con aliento intransigente de estancias
que muestran siempre bienvenidas eternas…
Reina un sol sin destellos ni calores,

luz blanca, inefable;
gobiernan las edades entregadas
bajo otra niebla y esta otra espera,
mayor, imperdonable, la de la final estación

-esperanza de cielos-
donde solamente aguardo.

Cierre de la obra