Poesía

Quirófano

Autor: Carlos Enrique Rivera Chacón

Esta noche,
la esperanza
muerde los bosques.
cantan las ranas
y la bruma las oculta.

Noche de libélulas informes
que nadan incansables
entre el frío,
y disputan las tonalidades
de esas luces anodinas
que dibujan el esqueleto
del quirófano.

Listo el quehacer
de la magia inesperada,
se revisan los nutrientes
del trabajo y su cultivo.

Gasas, tijeras, pinzas, separadores,
sondas, erinas, escarpelos, bisturís;
miradas y angustias noctámbulas.
silencio- empecemos.

-Bisturí... incisión perfecta.

-Pinzas...limpien la sangre.
-Prense aquí. separe la arteria.
oración...

El corazón asoma su grandeza,
y la noche,
diosa de obsidiana, levanta su textura
y aplaude su presencia.

¡Noche distinta a todas!

Un corazón grita
y desde el claustro de su fuga,
y su clamor arterior-venoso se escucha
hasta en las uñas del cerebro.

-Corte la aorta.
-ahora la cava superior.

-Despacio
¡El dolor se duerme!
-¿Presión?
-120 sobre 90
-Bien
¿Pulso?
-Normal.

Las miradas se fugan por las paredes verdes
y el corazón abierto, le habla a las manos blancas que lo acarician.

-Aquí está la válvula perezosa...
Una humana abertura
Cansada de gemirle al ventrículo
Enamorado de la aurícula.

¡Daño copioso!

Electricidad. Otra vez. Así.

¡Alegría en las manos albas
Que sostienen la vida!
-Bien, bien.

El tiempo se acaba.

-Colóquelo de nuevo.

-Una los vasos...

¡Tiempo hipócrita!
¡Sonrisa a hurtadillas!
-Nooo...
El grito se escucha en toda piel presente,
Mientras el reloj marca incansable
La hora de la muerte.
¡Agonía total!
Noventa y dos noviembres
Viajan al infinito.

cierre de obras