Pinceladas de prisión
Autor: Walter Francisco Hernández Bonilla
No es sencillo aceptar los delitos que hemos cometido y dicen que hay que tener mucha valentía en divulgarlos y en reconocerlos. No sé si hay más valor en reconocer los errores en el espejo de la verdad que ocultarlos en el falso ego de la mentira, pues el prejuicio social cae sobre uno manchando su vida como un fatal estigma que lo señalará para siempre. Pues la sociedad es más dada a criticar que a comprender y a valorar al privado de libertad que se ha auto trasformado y sobre todo a un adulto mayor que ya aprendió y ya comprendió sus equivocaciones.
Por deseos mal sanos e impulsos irracionales cometimos, delitos que me llevaron a prisión, uno fue dar el curso de manipulación de alimentos sin estar autorizado por el Ministerio de Salud. Hice el curso en el INA, saqué 95, pero no estaba acreditado para. El motivo de este hecho ilícito era obtener dos millones y medio de colones para hacerme un trasplante de corneas, tengo miopía muy alta, no tengo ningún título profesional, aunque un profesional no es un título es una actitud.
Actualmente soy estudiante en la UNED en la carrera de Administración de empresas, casi llegaba al monto para la operación cuando fui detenido y en prisión se fue toda la plata pagando abogado y otros gastos. Mi travesía carcelaria inicio en el penal de Guápiles, después de estar 15 años en las celdas del congelador (OIS) 18 tipos fuimos enviados a ese penal, llegamos pasadas las 7 p.m. nos tocó dormir en el suelo y me cobije con el frío polvo de la noche durante varias semanas. Al día siguiente al visitar el comedor-taller vi la bella imagen de la virgen de Guadalupe dibujada en una pared en tamaño grande. Sentí que me estaba recibiendo y me acordé cuando en mi casa se me reveló de manera sobrenatural con el baile de las 12 llamas, incrédulo de ese extraño fenómeno busqué una explicación científica que nunca encontré y en un momento sentí, no escuché que ella decía: hijo mío nunca te he abandonado siempre he estado contigo, y las lágrimas brotaron conmoviendo las fibras sensibles del corazón.
Solicité un traslado al CAI Adulto mayor por mis enfermedades, pero me rechazaron porque no tenía 65 años, tenía 61, entonces no entiendo cómo han ingresado otras personas sin tener la edad requerida como Juan Carlos Bolaños y otros más. Me enviaron a la reforma, el pequeño mundo donde rige la ley del jachudo, hay reglas intrínsecas de la población penal que se debe respetar y un dibujo pintado en una pared lo advierte, son tres esqueletos sentados uno a la par del otro, el primero se tapa los oídos y el otro se tapa los ojos y el último se tapa la boca, con un mensaje que dice: El silencio es tu mejor amigo.
Es muy lamentable ver como caen los buitres con sus terribles garras (fierros, cuchillos) sobre la carnada (otro semejante a ellos), con una lluvia de puñaladas de sangre mala pobre hombre que por su estúpida ignorancia no paga la froga que pidió fiada. El 18 de enero del 2021 cumplí 65 años también celebro el día que mi madre que partió a la dimensión del espíritu (1985). Tenía aprobado mi traslado al penal A. M, pero duré tres meses para ingresar. Otros han durado más tiempo como mis amigos Danilo Gonzales y Carlos Delgado que son poeta y escritores empíricos y autodidácticas.
Los seis años detenido los aproveche leyendo libros, desde los 13 años soy lector, escribiendo y haciendo un estudio exhaustivo y metódico de la biblia. Fui guiado por el espíritu santo para reconocer sus discrepancias y ambigüedades, descubriendo que ni el infierno ni el diablo existen que solo son dogmas impuestos por la iglesia, que, si se disciernen y se verifican a la luz de la verdad, a la luz del espíritu se comprueban que no son reales. Eso y más revelaciones las he escrito en 14 libros sin publicar que son: Interpretación del Padre Nuestro. 7 verdades que te harán libre, Despertará a la luz, El apocalipsis del diablo, Amor divino versus amor humano, El oráculo de los asesores de Yahve, La biblia de Lilith, La biblia fue inspirada por Dios o no, Lo positivo del Karma 1 y 2, Los cristos Sutra, El evangelio del purito, Dios conversó conmigo y vivencias místicas en lo divino.
La revelación más bella y sublime fue y es la divina presencia de amado Jesús, el despertó mi fortaleza interior para soportar el “cañazo” (prisión) a un nivel de más conciencia, la cual ha permanecido para siempre en mi corazón y en mi ser, no necesito repetir constantemente “todo lo puedo en cristo que me fortalece”. Él me enseñó a ver la adversidad como una oportunidad, por eso no me quejo ni por estar detenido, ni por el cáncer de próstata que tengo. He sido resiliente con todas esas cosas que llaman “tragedias”. Mis proyectos van desde editar los libros, crear un grupo espiritual no religioso y otros posibles negocios lícitos. No tengo pensión ni un cinco, pero la divina luz las hará realidad, si es su voluntad un pequeño grupo de compañeros estamos tratando de defender nuestros derechos pues consideramos demasiado injusto tener prisioneros de 70 y 90 años con muchas enfermedades y solo les queda ser internados en un geriátrico hasta envejecer o salir en una bolsa negra directo al panteón, ya se han dado este tipo de casos, por eso nos gustaría que algún político filantrópico y altruista se interese en ayudarnos a promover que se nos conceda el monto mínimo de prisión de 10 o 12 años, que el año penal sea de 8 meses y se decrete un nuevo protocolo para valorar nuestras recomendaciones que son enviadas a criminología que siempre son rechazadas por ellos.
A pesar de que el consejo a técnico nos recomienda favorablemente parece que criminología desconfía de sus criterios y capacidades que dando estos por el suelo como si ellos fueran simples profesionales de una categoría inferior. Se cometen muchas injusticias porque sistema penitenciario nunca estuvo preparado para considerar que los adultos mayores no somos delincuentes habituales, la mayoría somos primarios y ocasionales, nos encontramos en la recta final, por eso valoramos más nuestra auto transformación y la reincidencia del A.M no existe en el sistema penitenciario, sin embargo, recordemos que una golondrina no hace verano. Por estas razones y otras más merecemos una mejor calidad de vida, pues estamos más cerca de decir adiós a nuestros seres queridos, no entendemos cómo es posible que el artículo 260 del código procesal penal dice: “No se decretará la prisión preventiva de las personas mayores de setenta años o valetudinarias. Si el tribunal estima en caso de condena no se les impondrá pena mayor a 5 años de prisión… En estos casos si es imprescindible la restricción de la libertad se deberá de decretar el arresto domiciliario o la ubicación en un centro médico o geriátrico” y en los centros judiciales y en el sistema penitenciaria no se cumple esta norma legal.
Nuestras sentencias vistas desde un ángulo humanitario en realidad son condenas que se pueden catalogar como verdaderas cadenas perpetuas casi sentencias de muerte pasiva, sabemos que nadie está exento de cometer un error. Comprendemos que nosotros hemos cometido un delito que debe ser pagado, pero no martirizado, en pocos años de prisión hemos entendido y aprendido la lección que nos dio la vida y no necesitamos tantos años prisioneros para similar la verdad. Dice la opinión pública que una persona que ha cometido un delito merece una segunda oportunidad, pero nos preguntamos nosotros los adultos mayores cuál segunda oportunidad podemos tener con sentencias tan altas y edades que se aproximan a la recta final de la vida.
¿Será que la segunda oportunidad la tendremos cuando ya estemos en el “cielo”? Hemos redactado “Soy el secretario del comité de Pl.” un documento con aspectos legales y humanitarios, pero necesitamos un abogado o algún político que nos asesore para modificar nuestro estado jurídico con la nueva visión de las petitorias que mencionamos antes. Nosotros no somos jovencitos, ya no tenemos los mismos ímpetus jocosos e impulsivos de la juventud y sabemos muy bien que no volveremos a delinquir pues ya no estamos para esos trajines, estamos para concluir nuestros años a la par de nuestros seres amados mientras nos llama el señor, pero mientras sigamos prisioneros nunca llegaremos a una vejez feliz o la muerte nos separe del penal.