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Relato de Experiencias

Mamá ¿qué son las penas?

Autor: Julio Enrique Quirós Rodríguez

En memoria de mi madre Elisa y de mi hermana Teresa (QDDG) Tendría quizá siete u ocho años. En la vieja radio de la casa se escuchaba la voz de Jorge Negrete, el Charro Cantor, quien interpretaba “Amor con amor se paga”.

En una de las coplas de la canción, Negrete decía: “… pero el mundo está lleno de penas/ y esas penas serán tu castigo…” Me llamó la atención la palabra “penas “. ¿Qué serían las penas? Me volví a mi madre, quien junto a mi hermana mayor realizaban labores de costura en la máquina de coser, y le pregunté:

“¿Mamá, ¿qué son las penas?”

Recuerdo que mi madre y mi hermana se miraron una a la otra y balbucearon una respuesta vaga: “Las penas son las pruebas que Dios nos pone en el camino”.

A mi edad, era difícil captar el sentido de lo que ellas trataron de darme a entender, pero lo acepté sin reparos y seguí escuchando a Negrete, quien repetía: “…amor con amor se paga/ y algún día te cobraré…”

Pues bien, con los años, me he topado con las penas, he tenido que enfrentarlas y aceptarlas tal y como son. Pero debo confesar que, al igual que cuando era un niño, no logro comprender aún lo que son las penas. Sé que duelen, que lastiman, que hacen derramar lágrimas y que dejan cicatrices en el alma.

También sé que hay penas y penitas, penas grandes y penas chicas, penas gordas y penas flacas, penas blancas, penas individuales, penas colectivas, penas sin nombre, penas de olvido, penas de sueños rotos, penas de desamor, penas de raíces perdidas, penas de promesas incumplidas, penas de desesperanza, penas de añoranza, penas de rencores, penas imaginarias, penas íntimas, penas necias, penas burlonas, penas de indiferencia, penas sangrantes, penas desafiantes, penas manipuladoras, penas cómplices, penas taciturnas, penas errantes, penas ancestrales, penas virginales, penas recurrentes, penas estresantes, penas de escarmiento, penas merecidas, penas inocentes, penas invernales, penas encubiertas, penas como puñales, penas de exilio, penas de insomnio, penas heredadas, penas discriminatorias, penas xenofóbicas, penas maternales, penas de omisión, penas de locura, penas de remordimiento, penas de negligencia, penas de senectud, penas de infortunio, penas de duelo, penas de desempleo, penas de invalidez, penas de ayuno, penas de soledad, penas de orfandad, penas de abandono, penas de indigencia, penas como espinas, penas lujuriosas, penas masoquistas, penas románticas, penas de celos, penas de años malvividos, penas como témpanos, penas de familias rotas, penas futboleras, penaltis fallados, penas adictivas, penas de honor mancillado, penas de identidad sexual, penas por los mártires de antes y de ahora, penas de difuntos olvidados, penas por las vocaciones frustradas, penas por la falta de reconocimiento, penas por el aislamiento pandémico, penas por las glorias pasadas, penas por la juventud lejana, penas por la belleza perdida, penas por las enfermedades que nos aquejan, penas marciales, penas capitales, penas máximas, penas mínimas, penas maquiavélicas, penas de heroísmo, penas de trabajos forzados, penas carcelarias, penas de arresto domiciliar, penas de tobilleras electrónicas, penas tributarias, penas por las víctimas ucranianas, penas de eternidad, penas cuaresmales, penas místicas, penas indulgentes, penas redentora, penas de reconciliación, penas de ángeles caídos, penas de paraísos perdidos, penas de hijos pródigos, penas de hecatombes nucleares, penas por la eventual colisión de un meteorito contra la tierra, penas por la amenaza del cambio climático, penas porque todo tiempo pasado fue mejor, penas de lo que pudo haber sido y no fue, penas por olvidarnos de Dios…

Algún día, quizá algún erudito o algún filósofo, escriba un tratado sobre las penas y las categorice, según su grado de importancia y su origen y hasta nos recomiende cómo tratarlas, cómo evitarlas y cómo superarlas.

Pero, mientras tanto, seguiré deleitándome con la voz barítona de Negrete, recordándonos que el mundo está lleno de penas…

Cierre de la obra