El tratado
Autor: Emigdio Fidel Díaz Cedrón
País de origen: Cuba
BREVE TRATADO SOBRE DESEO I.
Un nombre pongámosle a estos encuentros.
Tal vez deseo.
Por la necesidad de tu piel, cerca de la mía, sentir.
Un deseo brota de manera innegable.
Cuando me miras siento que me provocas.
Que tú también tienes iguales deseos, traduzco.
De ti, me gusta disfrutar todo.
Que en pequeños besos, mi aliento llegue a tu cuello.
¡Excitarte!
Que tus ojos como si soñase lo cierres
Y ha de venir en ti, ese deseo…
En nuestros encuentros nos entendemos.
Cada accidente de nuestros cuerpos, no es secreto.
Sino puntos de continuar aumentando, el deseo.
De tu vestido de seda despojarte me encanta.
Como una cascada sin viento.
Muestres tus hermosos senos,
Acercarte más a mí, para acariciarte una y otra vez.
Acomodada a nuestro gusto, como mantas en abrazos
Apagar ese deseo.
Tu desnudo cuerpo cubrirlo y sentir a mis espaldas
El juego de tus dedos;
Intentando de nuevo despertar, el deseo.
BREVE TRATADO SOBRE DESEO II.
Para muchos o para pocos.
En el amor, es la sensación de entrega.
Fusión de ideas y sentimientos.
La desnudez sin obstáculo para amar,
Toda esa espontaneidad como volcán
Se expresa en una plena erupción.
Se duplican como palillos de redoblante.
En un constante despertar.
LA ESPERA.
En cualquier parte mis versos
Nacen y crecen.
Con tu presencia, se visten
De diferentes colores,
En virtud, de las diferentes ocasiones.
Como sábana tu desnudo cuerpo cubre
En nuestros sitios de encuentros.
En la almohada,
El perfume de tus cabellos queda.
Las huellas del pubis humedecido por cada
Entrega.
Nada de falsedad.
Desde mi ventana el horizonte miro
Y siempre espero por tu llegada.
Por ese momento que abarca el deseo
De tenerte siempre.