Ir al contenido

Ámame

Autor: Antonio Omar Sánchez Méndez
País de origen: Panamá

Ámame, porque es la última vez que estaré amarrado a tu lado

Ámame como si fuera mentira en tu corazón.
Que yo te amaré por los dos.

Ámame, porque las estrellas lloran esta ansiedad de amarte
desesperadamente cual si fueras rosa purificada, eterna amante
Es la noche última que se va a las apuradas de la Luna enamorada.

Ámame, como si fueras mi reina y yo tu esclavo níveo,
penitente

Hazme lo que quieras, aunque me mates.
Hazlo con amor desesperado

Amor, bien lento, no humillado. Ámame, con furor exagerado
Que sabré soportar el dolor lastimado

Ámame, como si fueras espuma de mar.
Y yo seré el viento que te arrasa

Ámame, como si fueras estrella. Seré la luz que te embellezca
En todas las madrugadas. Quizás, enaltecida centella
Ámame, como si fueras ese Sol que se adormila en
paraísos celestiales
Ámame, como si fueras una soledad

Ámame, como si fueras una singularidad. Que yo seré la
onda galáctica

Que te lleve a la eternidad
Ámame, perdiendo los sentidos. Que yo por amarte, los he perdido

Ámame, con magnífica locura. Ámame, y que no tenga cura
No es momento de resolver dudas

Ámame, hasta el último latido. Ámame, porque así lo hayas querido
Ámame, con todas tus fuerzas. Que seré un niño, entre tus brazos

Ámame, totalmente desnuda. Que me acaricien tus senos
Suave brisa en mi pecho. En esta noche sin aliento, tan cruda

Ámame, si quieres, a los gritos. Que yo abriré mis puertas
Para arrancar el enjaulado hastío

Y si prefieres en esta apoplejía. Ámame, en silencio
Que yo gritaré a la noche. Que me amas con alegría

Y no lo haré en silencio, ni arrepentido
Ámame, porque llega la madrugada y no nos queda tiempo

ni esperas
Sólo soledad y angustias alargadas

Ámame, porque ya vienen las fieras y llevarán mi cuerpo sin
escamas

Sin alegrías y sin penas
Ámame, porque no habrá otra noche
Ámame, porque no habrá más mañanas
Ámame, en ese mar tuyo, de mareas tenues, azuladas
Que te amaré en sal de olas, de crespones, amortajadas
Ámame, hasta el último momento con tus labios en

cerrado lamento
Ámame con tu sangre entera que yo te daré mi última gota

Ya no hay regreso, sino esperas
Debo dejarte dolores, abrumadas penas
Ámame, con tus manos. Dibuja caracolas en mi espalda
Que yo escribiré mi nombre para que lo cobijes en tu alma
Ámame, hasta el último deliquio. Lo llevaré en mi boca cual delirio

Ámame, con tu cuerpo claro.
Si quieres, con las luces apagadas y apago la luz

O si prefieres a luces encendidas
para percibir el perfume que destila tu sexo

en esta última, infeliz madrugada
Ámame, que no hay tiempo que perder

Ámame, suave y muy lento
Hasta que termine el anochecer
Ámame, con tus alas extendidas.

Y arrúllame en tu seno
Cual paloma con heridas
Ámame, que ya tocan a la puerta
los corceles del espanto
ataviados con sangrados mantos
Ámame, porque hay sombras
y las humillas con tus ojos
Ámame, sin lágrimas. Ámame, sin reproches
Ámame, que es la última noche
Y ya no hay anochecer. Ya no hay estrellas

Ya llega la mañana
Y por favor, te pido humildemente

Que no llores, que me iré pensando en ti
Que me iré con tu nombre en mis labios

Que habitaré planetas deshabitados
Y en cada uno de ellos

Fabricaré castillos con tus cabellos
Que llevo aprisionados en mis manos
No me esperes. No me llores. Recuérdame

Es lo único que te pido.
Te he amado a quedarme sin suspiros

Me hiciste muy feliz.
Conocí tu corazón por los latidos

Y te juro por mi alma errante
Que jamás estaré arrepentido

Cierre de la obra