El verbo
Autor: Nelson Camboa Guzmán
Dame tú el verbo, hermano,
el verbo que a mi rictus le dé vida:
dame tú el verbo, hermano,
que siento que ya el mundo muere aprisa
en medio de la acerba felonía;
el verbo que me indique que hay amigos,
el verbo que me vuelva a mis albores.
Oscuro es el destino y en mi alma
la noche es un trépido lenguaje,
el día del humano ya no alumbra
el otrora sendero de luces de alborada.
Dame tú el verbo, hermano,
Prehistórico gesto de erístico linaje;
el verbo humano, el verbo amigo,
la fuerza de los mares hecha frase
en su playa de seres arenosos,
sedientos y difusos como ella.
El verbo que a mis ojos les dé brillo,
en sus, de ocio, azules procesiones
de imágenes en busca placenteras
de niños sanos, de viejos en su cara,
de madres no mártires y santas,
sin lágrimas, sin golpes, proletarias
de un destino que han soñado.
Dame tú el verbo, hermano,
el verbo que me llegue de tus risas,
amigas de un camino que cruzamos
tejiendo de los pobres el vestido,
unidos en la rueca para su alma.
Los cantos al unísono elevemos
al verbo cierto, el verbo de los dioses,
el verbo que degustan ilusiones
y paladean todos.
El verbo-grito,
con las fuerzas del centro de mi alma,
el verbo que acalora los cartones
para apagar el hambre
en las noches de insomnio y de miseria,
el verbo Dios hecho palabra,
el verbo amar, ése es el verbo.